El despido es el acto mediante el cual el empresario decide poner fin a la relación contractual existente con el trabajador.

Según dispone el artículo 55 del Estatuto de los trabajadores, el despido deberá notificarse al trabajador por escrito y hacer constar tanto los hechos que lo motivan, como la fecha en la que tendrá efectos. Se podrán exigir más exigencias por la vía del Convenio Colectivo, por lo cual en el momento de la entrega de la carta deberemos corroborar que se cumplen todas las exigencias que correspondan.

Al regir el principio de causalidad, sólo se puede despedir al trabajador cuando concurra una causa justificada que, como tal, esté prevista y tipificada por el legislador. No obstante, hay excepciones a esta regla, y se da tanto en el periodo de prueba como en aquéllas relaciones laborales de carácter especial. Atendiendo a estas posibles causas se puede hacer una clasificación según sea: despido disciplinario; despido objetivo, que puede ser por razones económicas, técnicas, organizativas o productivas; o despido por fuerza mayor.

Otra forma de clasificación de los despidos es la calificación judicial, en la que podemos diferenciar la categoría de procedente, nulo e improcedente.

Debemos tener en consideración que el plazo fijado en el artículo 59, apartado 3, del Estatuto de los trabajadores es de tan sólo 20 días. Por lo que, si tienes preguntas, no lo dudes, CONTACTA LO ANTES POSIBLE.

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